lunes, 2 de noviembre de 2009
Capítulo dos: Duelos y problemáticas de la adolescencia
Explorando un poco más en profundidad esta etapa de la vida, se pueden encontrar duelos y búsquedas. Durante este proceso, ambos términos son indispensables no sólo porque la adolescencia justamente se trata de duelos y búsquedas sino que también se los puede responsabilizar a los jóvenes de, que como están sumergidos en un período de cambios, pueden experimentar crisis que los impulse a actuar de formas indebidas.
“Lo mismo que el bramido del mar precede de lejos a la tempestad, esta tormentosa revolución se anuncia mediante el murmullo de las pasiones que nacen: una sorda fermentación advierte de la proximidad del peligro. Un cambio en el humor, arrebatos frecuentes, una continua agitación del espíritu, hacen al niño casi indisciplinable. Se vuelve sordo a la voz que lo hacía dócil: es un león enfurecido, desconoce a su guía, ya no quiere ser gobernado.”2
En cuanto a los duelos, en psicología se habla de tres duelos que son imprescindibles para el pasaje de niños a jóvenes: uno tiene la obligación de abrirse del mundo reducido de niños para poder enfrentar las responsabilidades que crecer les demanda.
Un primer duelo es el de la pérdida del cuerpo infantil. Biológicamente hablando, se localizan cambios tanto en los niños como en las niñas. Los varones comienzan a crecer en altura, empiezan a desarrollar vello axilar, facial y púbico, crecimiento del pene, se les agrava la voz, comienzan con las masturbaciones y los famosos “sueños mojados”, etc. A las mujeres le crecen las mamas, el vello axilar y púbico, comienzan a menstruar, etc., además de crecer en altura. Sabemos, también, que cuando los cambios se dan lentos en los varones genera preocupación, al igual que genera preocupación los cambios prematuros en las mujeres.
Un segundo duelo es el del rol de la identidad de niños donde los mismos tienen la necesidad de aceptar nuevos roles más adultos que los conlleva a responsabilizarse de más cosas. Estas responsabilidades los asustan, los hacen sentir desconfiados, sienten que van a fracasar, los hacen jugar con los límites…pero a la vez hay una fuerte demanda de parte del mundo externo para que acepten cuáles son las condiciones que implica crecer. Además hay una identidad bisexual infantil perdida, por lo que hace a esta etapa más compleja aún.
En tercer lugar, sucede el duelo con los padres y su resistencia, el no querer acceder que sus hijos ya no son niños.
Asimismo, pueden distinguirse tres problemas. Uno, el de los cambios corporales. Por un lado, se sienten insultados o con bronca cuando son llamados “niños” pero, como ya fue mencionado anteriormente, sufren cuando los cambios se dan a destiempo.
Otro problema, es el rol en la procreación: la sexualidad toma un lugar muy importante en sus vidas y en muchos casos, debido al escaso conocimiento sobre la sexualidad, ocurren episodios no deseados relacionados con este tema como pueden ser embarazos no buscados o la transmisión de enfermedades.
En un tercer nivel, ocurren cambios psicológicos que los confunden más:
“El adolescente siente que debe planificar su vida, controlar los cambios; necesitan adaptar el mundo externo a sus necesidades imperiosas, lo que explica sus deseos y necesidades de reformas sociales” (Aberastury, 1993: 23)
Lo que propone el psicólogo Erickson es una “moratoria social” la cual indica que los adolescentes obtienen una especie de perdón, de “moratoria” que les permite equivocarse. Esta moratoria es exclusiva de los adolescentes, no es propia de los adultos sino sólo para aquellos niños que transitan el pasaje.
1 Fotolog.com (una de miles de bitácoras pertenecientes a una comunidad). A diferencia de un álbum de fotos, en un fotolog se publican unas pocas fotos diarias, generalmente una sola. www.wikipedia.com
2 MORENO, Amparo, DEL BARRIO, Cristina (2005), A la búsqueda de un lugar en el mundo, Buenos Aires, Aique Grupo Editor.
Capítulo uno: El concepto de adolescencia y su origen
Capítulo uno: El concepto de adolescencia y su origen
"Concretamente, cuando hablamos de adolescencia, estamos aludiendo a un momento vital en el que se suceden multitud de cambios que afectan a todos los aspectos fundamentales de una persona. En la adolescencia se transforma nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestras relaciones familiares y sociales." (Moreno, Del Barrio, 2005: 15)
En la realidad, la palabra adolescencia proviene del latín "adolescere", cuyo significado es, "crecer, desarrollarse". Paradojicamente, la palabra "adolecer" significa "dolencia" por lo que se puede mal interpretar o bien, realizar un juego de palabras, utilizando ambas.
La adolescencia se diferencia de la pubertad ya que la última es un período que surge dentro de los doce/ trece años e implica cambios relacionados con la maduración del individuo propio mientras que la adolescencia abarca un contexto más amplio, engloba los círculos sociales que influyen al individuo.
Remontándonos un poco al pasado, se puede localizar, ya desde el siglo V a.C. en la Antigua Grecia una adolescencia primitiva denominada "efebía".
En cuanto a los varones, durante este período de aprendizaje, eran preparados para la vida de adultos que les esperaba mediante un servicio militar.
En cuanto a las mujeres, en la efebía, eran instruídas para cantar ritos de iniciación femenina y acudían a sitios donde se las capacitaba para la danza, poesía o gimnasia.
En la Roma Antigua, también puede diferenciarse una etapa entre la infancia y la adultez. Los varones de 15 años de edad se deshacían de la "bulla" (amuleto que llevaban en el cuello contra el mal desde el nacimiento) y la "toga" que era reemplazada por la toga viril. El problema apareció cuando se retrasó hasta la edad de 25 años la entrada total a la vida adulta, dejando a la adolescencia como un período donde, al no ser adultos aún, carecían derechos y eran marginados.
Las mujeres romanas de la época, cuando se casaban, cumplían su rito iniciatorio. La adolescencia quedaba indefinida ya que las niñas, una vez casadas, eran consideradas adultas.
En la Edad Media y Moderna, la localización de la adolescencia es más complicada.
En ámbitos legales y actuales, se puede decir que la adolescencia nace gracias a tres acontecimientos. En primer lugar, a fines del siglo XIX cuando en Estados Unidos se estableció como obligatorio la escolaridad hasta los 16 años. Esto ayudó bajando notablemente los niveles de trabajo infantil.
En segundo lugar, la repactación de leyes sobre trabajo infantil que son distintas entre los niños y los adolescentes y por último, la repactación de leyes con respecto a la delincuencia juvenil (se diferencian las de los jóvenes de las de los adultos).
Hoy en día, se puede diferenciar la etapa adolescente sin dificultad ya que las características generales entre ellos son notables. Sin embargo, no todos los adolescentes son iguales: hoy por hoy podemos encontrar distintas “tribus urbanas”. Estos subgrupos son jóvenes que comparten una identidad que no sólo habla de forma de pensar sino que también se asemejan en cuanto a vestimenta, peinado, dialecto, comportamiento, entre otros. Incluso, estas tribus urbanas reflejan los cambios que hubo durante el tiempo ya que si bien algunas de ellas se podían ver años atrás, muchas son específicamente originarias en la contemporaneidad.
Se puede, por ejemplo, hablar de la tribu “Blogger” que son jóvenes que comparten el hábito de tener un fotolog1 y subir, mayormente, autoretratos en él. Pero más allá del sitio web, suelen vestirse de forma semejante: usan chapines coloridos, remeras escritas con colores fluo y escote en “v”, anteojos, zapatillas y bailan de una forma peculiar moviendo los pies al compás de la música electrónica. Igualmente, hablan de una forma característica, como por ejemplo “aaa ree carita ruborizada”, “firmame el flogg”, etc.
También podemos hablar de la cultura “emo” cuyo término proviene de la palabra “emocional”. Se distinguen por vestirse con ropa ajustada, preferiblemente negra, se delinean con maquillaje negro al estilo gótico sin discriminar en sexo y utilizan el flequillo tapando mitad de su cara “para no ver toda la realidad”. Asimismo, se auto flagelan, con extremada frecuencia, los miembros de dicha tribu, recuren a cortarse las venas (muñecas y tobillos) para demostrar su descontento con el mundo y para fantasear con suicidios. Juntos, viven en un estado de infelicidad o melancolía, usan piercings y decoran sus prendas con tachas.
En tercer lugar, se pueden mencionar los “rugbiers”. Ellos comparten el fanatismo por el rugby pero también ser algo violentos. Esta actitud se ve cuando discriminan a aquellos que no comparten su misma pasión o se puede ver también entre distintos clubs: se genera una competencia tan grande que ocasiona odio y disgusto.
Asimismo, se podrían nombrar muchas más tribus como las “ana/mia”, los “darkees”, “rollingas”, “chetos”, etc. Sin embargo, lo que va más allá de las tribus es que, en general, se percibe una discriminación importante entre todos los grupos y esta podría ser una causa de la violencia que caracteriza a los jóvenes.